La Dermatología está ampliando su campo de actuación más allá de las enfermedades cutáneas para situarse en el centro de la salud sexual y la diversidad de género. Así se ha puesto de manifiesto en el 53º Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), donde especialistas han destacado el creciente protagonismo de la especialidad en la atención a personas transgénero y en la prevención y diagnóstico de infecciones de transmisión sexual (ITS).
En los últimos años, los dermatólogos han detectado un aumento significativo de pacientes trans en sus consultas, en parte por una mayor visibilidad social y un mejor acceso a la sanidad. Este incremento también está vinculado a la integración de la Dermatología en unidades específicas de acompañamiento, lo que facilita el abordaje de problemas cutáneos derivados de tratamientos hormonales o procesos de afirmación de género.
El papel del dermatólogo abarca desde el tratamiento de efectos secundarios —como acné o alopecia— hasta complicaciones quirúrgicas o procedimientos estéticos de feminización y masculinización. Sin embargo, los expertos han subrayado que el cambio más relevante es la necesidad de adaptar la consulta a la diversidad, generando espacios inclusivos y respetuosos que tengan en cuenta identidades, pronombres y anatomías diversas.
Paralelamente, la especialidad está poniendo el foco en áreas tradicionalmente invisibilizadas, como la patología vulvar. Enfermedades inflamatorias, infecciosas o incluso lesiones premalignas siguen estando infradiagnosticadas, pese a su impacto en la calidad de vida. Los especialistas han advertido de la importancia de mejorar la detección precoz, especialmente ante síntomas persistentes.
Otro de los grandes retos es el aumento sostenido de las ITS en España. Según los últimos datos epidemiológicos, infecciones como la gonorrea y la sífilis acumulan más de dos décadas de crecimiento. Aunque los avances en diagnóstico han mejorado la detección, los expertos han apuntado también a cambios en los hábitos sexuales como factor clave.
El infradiagnóstico sigue siendo un problema, ya que muchas ITS son asintomáticas. Por ello, los dermatólogos reivindican su papel en primera línea tanto en el diagnóstico como en la prevención. Iniciativas de educación sexual dirigidas a jóvenes buscan frenar esta tendencia mediante información y concienciación.
En este contexto, los especialistas han coincidido en la necesidad de reforzar la prevención, apostar por la educación sexoafectiva y consolidar un enfoque multidisciplinar que integre a la Dermatología en los circuitos de salud sexual.


