La Dermatología atraviesa uno de sus momentos más transformadores. Así se ha puesto de manifiesto en el 53º Congreso de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), celebrado en Maspalomas (Las Palmas), donde especialistas han analizado los avances más recientes en enfermedades inflamatorias y minoritarias de la piel, en un momento que los propios expertos califican de cambio de paradigma para la especialidad.
La consolidación de las terapias biológicas y las moléculas pequeñas, la llegada de la primera terapia génica tópica aprobada en Europa y la irrupción de nuevas dianas terapéuticas en patologías históricamente huérfanas de tratamiento dibujan un escenario sin precedentes. Enfermedades como la hidradenitis supurativa, el vitíligo, la alopecia areata o la epidermólisis bullosa, que durante décadas carecieron de alternativas reales, viven ahora su propia revolución. El reto, sin embargo, es garantizar que estos avances lleguen de forma equitativa a todos los pacientes, la asignatura pendiente de la especialidad.
Las enfermedades minoritarias protagonizan algunos de los avances más importantes del Congreso. La epidermólisis bullosa, conocida como piel de mariposa, afecta a unas 1.000 personas en España y hasta ahora carecía de alternativas reales. La UE ha aprobado dos nuevos tratamientos, uno que acelera la cicatrización y otro que corrige localmente la causa genética, aunque los especialistas advierten de que el mayor obstáculo sigue siendo el acceso al tratamiento.
El avance en diagnóstico molecular, además, está permitiendo identificar con precisión la alteración genética responsable de muchas genodermatosis, reorientando su clasificación por la vía biológica afectada, facilitando el desarrollo de terapias dirigidas y abandonando terminologías consideradas estigmatizantes.
En urticaria crónica espontánea, la aprobación de Remibrutinib supone lo que los expertos califican de “segunda revolución” terapéutica, mientras que en hidradenitis supurativa, los nuevos inhibidores de la IL-17 han conseguido reducir la inflamación y dolor.
Los inhibidores JAK acumulan cada vez más evidencia en vitíligo y alopecia areata y, para esta última, ya están financiados en España, aunque los menores de 12 años siguen sin opciones aprobadas. Los especialistas advierten además de que muchos pacientes con vitíligo siguen fuera del sistema por no ser derivados al dermatólogo.
De cara al futuro, la Inteligencia Artificial y el trabajo multidisciplinar se consolidan como los grandes pilares del modelo dermatológico que viene, ante la realidad ineludible de que las enfermedades inflamatorias crónicas tienen un impacto sistémico que la especialidad no puede abordar en solitario.


