Los avances farmacológicos, la identificación de nuevos biomarcadores, los progresos en tecnologías de imagen y la incorporación de la IA aportan optimismo al manejo de este cáncer de piel.
El melanoma continúa aumentando de forma lenta y progresiva su incidencia, aunque se atisba un descenso de casos en los grupos de edad de personas nacidas a partir de finales de los 90, cuando comenzaron las campañas de concienciación sobre los peligros del exceso de radiación solar. Además, la acumulación de avances técnicos y farmacológicos hacen presagiar un futuro esperanzador, tal y como se ha puesto de relieve en un simposio, coordinado por los doctores Eduardo Nagore, del Instituto Valenciano de Oncología (Valencia), y Rosa Mª Martí, del Hospital Arnau de Vilanova (Lleida).
En este foro se han revisado temas de actualidad y perspectivas futuras relacionadas con el melanoma cutáneo, con ponencias impartidas por ponentes de primer nivel. Sobre todo, se ha hablado de novedades y, especialmente, de aquellas relacionadas con el tratamiento, que son las que más impacto tienen en la supervivencia de los pacientes con melanoma.
Terapias y biomarcadores
“Ha supuesto un gran progreso la introducción de los tratamientos dirigidos a dianas moleculares y la inmunoterapia, con el descubrimiento de nuevas moléculas, la aparición de nuevas formas de administración y, sobre todo, la aplicación en neoadyuvancia”, afirma el Dr. Nagore, quien recuerda que “la inmunoterapia ha mostrado ser prometedora en el tratamiento del cáncer, y se están investigando constantemente nuevos fármacos y combinaciones para mejorar aún más sus resultados; además, su aplicación antes de la extirpación del tumor está demostrando aumentar su eficacia de manera significativa”.
Pero este experto también pone el acento en la importante contribución de nuevos biomarcadores. Y es que, según apunta, “a día de hoy, a expensas todavía de poder utilizarlos en la práctica clínica rutinaria, son de especial trascendencia los biomarcadores que permiten estratificar mejor a los pacientes según su pronóstico”. Entre otras ventajas, “estos biomarcadores posibilitan una mejor selección de candidatos para recibir determinados tratamientos, evitando así tratar a quien no lo necesita; además, hacen posible un seguimiento más acorde con el pronóstico”.
Tecnologías prometedoras
Igualmente, la introducción de nuevas tecnologías también está impulsando los avances en melanoma, sobre todo con la creciente incorporación de sistemas de imagen que permiten un diagnóstico precoz más automatizado y rápido. “El seguimiento de pacientes con un riesgo elevado de padecer un melanoma es a veces complicado, sobre todo cuando tienen innumerables nevos melanocíticos; en este contexto, las nuevas tecnologías de imagen han avanzado a un gran ritmo. Conforme desciendan los costes, veremos su implantación de forma progresiva en la mayoría de hospitales de referencia”, asegura el Dr. Eduardo Nagore.
Y, por si fuera poco, también se espera mucho de la Inteligencia Artificial. A juicio del experto de la AEDV, “la IA solo tiene ventajas, siempre y cuando se considere como una herramienta en manos de un especialista. Es probable que el riesgo resida en que haya generaciones futuras que no tengan una formación clínica adecuada para poder hacer un uso racional y supervisado de este recurso”.


