“Con La DermAceleradora queremos transformar necesidades clínicas en soluciones concretas, impulsando una Dermatología más innovadora”

Antonio Martorell, vocal de la Junta Directiva de la AEDV en el área de Innovación y Formación y dermatólogo en el Hospital de Manises y la Clínica RBE de Valencia, aborda en esta entrevista el papel de la innovación en la especialidad a través del proyecto La DermAceleradora. Para ello, explica cómo esta iniciativa busca cerrar la brecha entre las ideas clínicas y su aplicación real, impulsando soluciones tecnológicas, digitales y asistenciales que mejoren la práctica dermatológica y la atención al paciente. 

  1. ¿En qué consiste el proyecto La DermAceleradora y qué necesidades detectasteis en el ámbito de la Dermatología para impulsarlo?

La DermAceleradora es una iniciativa orientada a identificar, desarrollar y escalar proyectos innovadores en Dermatología, especialmente aquellos con potencial de impacto clínico real. Surge al detectar una brecha clara entre la generación de ideas en el entorno clínico y su transformación en soluciones aplicables en la práctica asistencial.

Muchos dermatólogos identifican necesidades no cubiertas en su día a día —desde herramientas diagnósticas hasta mejoras en la monitorización o tratamiento—, pero carecen de los recursos, el conocimiento o el ecosistema necesario para llevar esas ideas a desarrollo. La DermAceleradora nace precisamente para cubrir ese “gap” entre la idea y la implementación. 

  1. ¿Qué tipo de proyectos encajan mejor dentro de esta iniciativa y qué fases clave atraviesan para su desarrollo?

Encajan especialmente proyectos con una clara orientación clínica y capacidad de resolver problemas reales: herramientas basadas en inteligencia artificial, dispositivos médicos, soluciones digitales, modelos de gestión asistencial o innovaciones terapéuticas. El desarrollo sigue varias fases clave: identificación y definición del problema clínico, validación inicial de la idea (clinical need + feasibility), diseño del proyecto (prototipo o modelo conceptual), validación clínica (estudios piloto o pruebas de concepto), y escalado e implementación (incluyendo aspectos regulatorios y de mercado). El enfoque es muy práctico y centrado en avanzar de forma estructurada hacia soluciones tangibles.

  1. ¿Qué criterios utilizáis para evaluar las propuestas que recibís y decidir cuáles pasan a ser desarrolladas?

La evaluación se basa en varios pilares fundamentales

  • Relevancia clínica: que responda a una necesidad real y no cubierta.
  • Impacto potencial: mejora en resultados clínicos, eficiencia o calidad de vida del paciente.
  • Viabilidad técnica y regulatoria: posibilidad real de desarrollo e implementación.
  • Escalabilidad: capacidad de extenderse más allá de un entorno local.
  • Equipo impulsor: compromiso, conocimiento clínico y capacidad de ejecución.

Además, valoramos especialmente los proyectos que integran innovación tecnológica con un sólido conocimiento clínico.

  1. Actualmente ya hay proyectos piloto en marcha. ¿En qué consisten y qué aprendizajes iniciales habéis obtenido de estas experiencias?

Los proyectos piloto actuales se centran principalmente en soluciones de salud digital e inteligencia artificial aplicadas a la práctica dermatológica, como herramientas de análisis de imagen, sistemas de apoyo a la decisión clínica o modelos de seguimiento remoto de pacientes. Entre los principales aprendizajes destacan:

  • La importancia de validar precozmente en entorno clínico real.
  • La necesidad de integrar las soluciones en el flujo de trabajo del dermatólogo (no añadir carga, sino reducirla).
  • El valor del enfoque multidisciplinar (clínicos, ingenieros, data scientists).
  • La complejidad, pero también la importancia, de los aspectos regulatorios desde fases tempranas.

Estos pilotos están permitiendo ajustar el modelo de aceleración de forma muy pragmática.

  1. ¿Qué tipo de apoyo concreto ofrece La DermAceleradora a los dermatólogos emprendedores (tecnología, financiación, networking, etc.)?

La DermAceleradora ofrece un apoyo integral que incluye la mentorización estratégica y clínica para estructurar el proyecto, el acceso a tecnología y partners técnicos (IA, desarrollo software, dispositivos), soporte en diseño de estudios clínicos y validación científica, asesoramiento regulatorio y de acceso al mercado, conexión con inversores e industria para facilitar financiación y networking con expertos internacionales y líderes de opinión. El objetivo es acompañar al dermatólogo en todo el ciclo de innovación, desde la idea hasta la implementación real.

  1. Mirando al futuro, ¿cómo imagina el impacto de La DermAceleradora en la práctica dermatológica dentro de 5 o 10 años?

En los próximos 5–10 años, La DermAceleradora puede contribuir a transformar la Dermatología hacia un modelo más preciso, digital y personalizado. En este sentido, esperamos ver una mayor integración de herramientas de inteligencia artificial en la práctica clínica diaria, una mejora en la detección precoz y el seguimiento de enfermedades crónicas, optimización de recursos y eficiencia en consultas, y dermatólogos más implicados en innovación y desarrollo tecnológico.

En definitiva, el impacto será no solo tecnológico, sino también cultural: una Dermatología más proactiva, innovadora y centrada en generar soluciones desde dentro de la propia especialidad.

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