El Congreso AEDV 2026 pone sobre la mesa uno de los temas más relevantes y en evolución dentro de la especialidad: Skin of Color, un concepto que engloba la diversidad de tonos cutáneos con mayor concentración de melanina, que van desde tonos marrones claros hasta negros profundos, y sus implicaciones clínicas. Este fenómeno adquiere hoy una dimensión especial en países como España, donde los cambios demográficos han transformado el perfil de los pacientes dermatológicos.
Para ello, durante el Congreso, se ha contado con la participación de referentes internacionales en este ámbito como las doctoras Susan Taylor (EEUU), Ivonne Arellano (México), Mariel Isa (República Dominicana) y Rashmi Sarkar (India) para aportar su experiencia en Dermatología en pieles oscuras. Todas coinciden en que esta área, históricamente infrarrepresentada en la literatura médica, debe ganar protagonismo en la práctica clínica actual.
Uno de los ejes centrales del debate se enfoca en si las enfermedades cutáneas se manifiestan de manera diferente según el tipo de piel. En fototipos más altos, el eritema puede pasar desapercibido o presentar tonalidades violáceas, grisáceas o marronáceas, lo que dificulta su identificación. Además, procesos inflamatorios tienden a dejar con mayor frecuencia alteraciones pigmentarias, como hiperpigmentación o hipopigmentación postinflamatoria. También destacan patologías con mayor peso clínico en estas pieles, como los queloides, la pseudofoliculitis, el acné con discromía, ciertas alopecias, o dermatosis como el melasma.
La formación dermatológica en este sentido ha avanzado en los últimos años en España, pero los expertos coinciden en que aún existen carencias. La creciente diversidad poblacional exige reforzar la enseñanza con más atlas clínicos adaptados a distintos fototipos, así como sesiones formativas que incluyan enfermedades importadas y prácticas culturales diversas. No se trata solo de reconocer signos clínicos, sino también de comprender el contexto social y cultural del paciente, un aspecto clave para un abordaje integral.
Otro punto importante son los errores diagnósticos más frecuentes en piel de color. Entre ellos, destaca la infravaloración de la inflamación, lo que puede retrasar el diagnóstico de enfermedades graves como toxicodermias o psoriasis. Asimismo, la falta de familiaridad con ciertos patrones dermatoscópicos y las dificultades en el acceso al sistema sanitario o en la comunicación pueden contribuir a diagnósticos tardíos o incorrectos.
En este contexto, los especialistas subrayan la necesidad de impulsar medidas de salud pública específicas, como incorporar formación especializada, facilitar cribados dirigidos en población procedente de zonas endémicas y fomentar el trabajo coordinado entre Atención Primaria, Salud Pública, centros de acogida y asociaciones comunitarias. En definitiva, que Skin of Color deje de ser un tema marginal para convertirse en una prioridad en una Dermatología cada vez más global y diversa.


