¿Podemos realmente frenar el envejecimiento?

Un simposio analiza hoy los factores que influyen en la piel, donde se abordarán conceptos novedosos como el interactoma o el inflammaging

Uno de los primeros simposios que abren este Congreso está dedicado a un tema de interés general para toda la población, pero con una perspectiva dermatológica: ‘¿Podemos realmente frenar el envejecimiento?’. Los Dres. Miguel Sánchez Viera y Almudena Nuño González son los encargados de moderar esta mesa, donde se evaluarán distintos factores que influyen en el envejecimiento.

Como apunta el Dr. Sánchez Viera, coordinador del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) y director del Instituto de Dermatología Integral (IDEI), “los principales factores que inciden en el envejecimiento son genéticos, biológicos, ambientales (como la polución o los efectos de la luz UV) y otros derivados del estilo de vida (como el ejercicio, la nutrición, el sueño y las rutinas cosméticas). Sin olvidar conceptos novedosos como el interactoma o el inflammaging”.

En el envejecimiento hay elementos intrínsecos que difícilmente se pueden modificar, como la edad cronológica, la carga genética, el género, la etnia o el fototipo cutáneo. A su vez, hay factores extrínsecos sobre los que sí es posible incidir, como son los ambientales y los relacionados con el estilo de vida, que forman parte de la epigenética.

“Cada vez disponemos de más datos que confirman que la epigenética modula la expresión de nuestros genes. Por ello, podemos ser optimistas cuando hablamos de frenar los signos de envejecimiento y, sobre todo, cuando nos referimos a longevidad con salud”, asegura el Dr. Sánchez Viera.

Novedades en el último año

Respecto a las novedades presentadas durante el último año, “ha tenido gran repercusión la publicación de metaanálisis que aportan evidencias sobre el efecto en el envejecimiento cutáneo de los suplementos nutricionales de colágeno hidrolizado y de algunos carotenoides como la axtasantina, con potente efecto antioxidante tanto tópico como por vía oral”, indica el Dr. Sánchez Viera.

Así, se ha puesto de relieve que la suplementación con colágeno hidrolizado durante periodos prolongados de tiempo (8 o más semanas) mejora significativamente la hidratación de la piel y su elasticidad, comparándolo frente a placebo. Los efectos fueron evidentes a partir de 60 ó 90 días después de iniciar la suplementación oral y se mantuvieron al menos 30 días después de suspender la intervención.

Se han publicado nuevos datos que apoyan los efectos beneficiosos sobre algunos signos de envejecimiento cutáneo con técnicas de láser poco agresivas, como el ‘láser tonning’. “Atribuyen su mecanismo de acción al efecto de la luz sobre las mitocondrias celulares cutáneas y la consiguiente estimulación de los fibroblastos”, explica el Dr. Sánchez Viera.

Envejecimiento e inflamación

Sobre la relación entre el envejecimiento y la inflamación, la Dra. Nuño González, dermatóloga y directora médica en el Instituto de Medicina y Dermatología Avanzada (IMDA), asegura que “el envejecimiento está muy relacionado con la inflamación; así, se ha acuñado un término en inglés que se llama inflammaging, que mezcla las palabras inflamación con envejecimiento, puesto que el sistema inmune tiene mucha relación con el envejecimiento y sabemos que cuando está activado, que cuando hay una inflamación, se acelera ese proceso de envejecimiento; y, al revés, si prevenimos la inflamación, disminuimos o ralentizamos el envejecimiento”.

Rejuvenecimiento cutáneo

La directora médica del Instituto IMDA está convencida de que “no existe ni un solo producto cutáneo milagroso para el rejuvenecimiento”. De hecho, según aclara, “lo que más nos rejuvenece es tener unos hábitos de vida saludables, dormir las horas adecuadas, una alimentación sana y el ejercicio”. En definitiva, a su juicio, “encontrarse bien con uno mismo resulta fundamental para prevenir el envejecimiento. Por el contrario, el tabaco, dormir mal o el estrés provocan que el envejecimiento se acelere”.

Los suplementos pueden resultar útiles en determinados casos, pero nunca van a sustituir a unos hábitos de vida saludable. “Estamos observando una tendencia a medicalizar los suplementos, como si fueran fármacos que nos pudieran solucionar un problema de base. La vitamina D, el magnesio, el omega 3 o el colágeno son suplementos que se utilizan para retrasar el envejecimiento, pero siempre que el resto de las condiciones sean adecuadas”, explica la Dra. Nuño González.

Tratamientos hormonales

El uso de los tratamientos hormonales para mejorar los efectos del envejecimiento es otro de los temas que se aborda en este simposio. La Dra. Nuño González recuerda que con el envejecimiento se producen unos cambios hormonales, como la disminución de la testosterona en ambos sexos y irrupción de la menopausia en las mujeres. En consecuencia, se ocasionan cambios, como la disminución de la masa muscular, reducción del grosor cutáneo, etc.

Para prevenir el envejecimiento de la piel, según la Dra. Almudena Nuño, se debe aconsejar al paciente cuidarla “desde fuera y desde dentro”: por fuera, con tratamientos en crema, como la protección solar o las cremas que estimulan la generación de colágeno; por dentro, evitando los hábitos tóxicos y con un estilo de vida saludable.

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